Hay nombres que se escriben con tinta, y otros que se graban en el alma de un pueblo. En la tierra de la amable libertad del estado Trujillo, entre las montañas que custodian el Valle de San Juan Bautista de Carache, surgió una mujer cuya vida fue un tejido perfecto entre la fe, el arte y la enseñanza.
Hay nombres que se escriben con tinta, y otros que se graban en el alma de un pueblo. En la tierra de la amable libertad del estado Trujillo, entre las montañas que custodian el Valle de San Juan Bautista de Carache, surgió una mujer cuya vida fue un tejido perfecto entre la fe, el arte y la enseñanza.
Hoy honramos la memoria de Josefa María Infante de Solórzano. Más que una profesora, fue una arquitecta de nuestra identidad carachense. Su legado no está solo en los libros de historia, sino en cada procesión, en cada obra de teatro y en los valores que sembró en generaciones de trujillanos.
RAÍCES Y FORMACIÓN
Nuestra historia comienza un 19 de marzo de 1912. Eran las diez de la noche cuando el hogar de Andrés Antonio Infante e Isabel Sánchez se iluminó con su llegada. Carache era entonces un pueblo de tradiciones recias, y Josefa creció respirando ese aire de compromiso civil y espiritual.
Desde joven, Josefa entendió que su vocación era el servicio. Se formó como profesora, una profesión que en aquellos tiempos era un apostolado. Su vida dio un giro de amor al contraer matrimonio con Víctor Ramón Solórzano Pérez. Juntos, desde su hogar en la calle Libertad, fueron testigos del crecimiento de un pueblo que Josefa se encargaría de embellecer con su intelecto y sus manos.
Sin embargo, la vida le puso pruebas difíciles. En diciembre de 1961, tras la partida física de su esposo, Josefa, a sus 48 años, tuvo que trasladar su residencia a Barquisimeto. Pero aunque sus pies caminaban las calles del estado Lara, su corazón jamás salió de Carache.
EL TEATRO Y LAS ARTES
Sugerencia visual: Fotos del Ateneo de Carache, el Complejo Cultural, imágenes de obras de teatro antiguas o manualidades.
Si algo definía a Josefa era su capacidad para transformar la historia en arte. Como instructora de manualidades en el Ateneo y profesora de teatro en el Complejo Cultural, enseñó que las manos sirven para crear belleza y la voz para contar quiénes somos.
Ella no veía el teatro como un simple espectáculo. Para Josefa, el escenario era un aula abierta. Su enfoque pedagógico vinculaba la expresión artística con la preservación de nuestra historia local. Fue la gran impulsora de los Viacrucis Vivientes, una manifestación donde la devoción religiosa y el arte escénico se fundían en un solo sentimiento popular que paralizaba al pueblo en respeto y fe.
Bajo su guía, las festividades del Mes de Mayo y las honras a la Virgen de Coromoto recuperaron ese brillo de pueblo auténtico, logrando que los jóvenes se sintieran orgullosos de sus raíces.
LIDERAZGO Y ACCIÓN SOCIAL
Pero su labor no se limitaba a las tablas de un teatro. Josefa de Solórzano era un pilar en la parroquia. Como organizadora de la Cofradía del Santísimo Sacramento y coordinadora de catequesis, fue mentora de muchos que luego dedicarían su vida al clero.
Su fe no era silenciosa; era una fe que se movía, que actuaba. Gestionó programas de asistencia para personas con discapacidad y fue el puente para que muchos estudiantes de escasos recursos no tuvieran que abandonar sus sueños por falta de apoyo. Josefa entendía que la verdadera religión es la que se traduce en responsabilidad social y amor al prójimo.
Fue, en todo el sentido de la palabra, una líder comunitaria que unificaba voluntades por el bien común.
EL LEGADO ETERNO
El 30 de septiembre de 1995, en la ciudad de Barquisimeto, Josefa María cerró sus ojos al mundo a la edad de 83 años. Un paro cardiorrespiratorio detuvo su corazón, pero no pudo apagar su luz.
Hoy, al recordar su trayectoria, entendemos que Josefa no fue solo una educadora; fue la guardiana de nuestro patrimonio inmaterial. Su vida nos enseña que la identidad de un pueblo se construye sirviendo a los demás y manteniendo vivas las costumbres que nos definen.
Josefa de Solórzano: una mujer de integridad, un ejemplo de compromiso y, por siempre, un personaje ilustre de nuestra "Carachellanidad". Que su historia siga inspirando a cada hijo de este valle a amar sus raíces tanto como ella lo hizo.
Fuentes de investigación : Vida y Legado de Josefa María Infante de Solórzano (2026) recuperado de: http//josefadesolorzano.blogspot.com

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